IV, 1.1 - La arquea literaria

 

Crítica de la razón literaria
 
Una Teoría de la Literatura científica, crítica y dialéctica

Tratado de investigación científica, crítica y dialéctica sobre los fundamentos, desarrollos y posibilidades 
del conocimiento racionalista de la literatura 

Editorial Academia del Hispanismo, 2017-2022. 
Décima edición digital definitiva. 
ISBN 978-84-17696-58-0

Jesús G. Maestro
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Índices





La arquea literaria


Referencia IV, 1.1


Arquea literaria, origen de la literatura

El nacimiento de la literatura, que, de acuerdo con los criterios que aquí manejamos es posible cifrar en la obra homérica, supone el fin de la arquea literaria, hasta entonces vigente como forma nuclear o esencial de toda materia literaria. Entiendo por arquea literaria el texto fragmentario o extracto poético, oral o escrito, en el que se objetiva formalmente un material literario primigenio, propio de una literatura arcaica, primitiva o en ciernes. Piénsese que la arquea literaria nos sitúa en un estado germinal o precursor de lo que la literatura es. La arquea literaria remite, ante todo, a un material literario fragmentario y primigenio, es decir, a una suerte de Urliteratura de la que sólo se conservan fragmentos, y cuya concepción misma no respondía necesariamente a una totalidad definida, sino más bien a una sucesión de enunciados. La plegaria es, entre otras múltiples formas, una de las figuras de referencia que está en el origen de la literatura y, concretamente, de la arquea literaria:


Entre los esquimales, el hombre debía tener una canción de caza, mezcla de canto, plegaria y fórmula mágica heredera de su padre o de los hermanos de su padre, o adquirida de un personaje famoso. Susurraba para sí esta canción al prepararse para sus actividades del día. Alrededor del cuello llevaba una bolsita con diminutas tallas de animales, garras y pedacitos de piel, guijarros, insectos y otros objetos, que correspondían todos a un «ayudante espiritual» particular que le protegía contra los espíritus hostiles y le ayudaba en la caza (Harris, 1989/2008: 369).


Quizá podría situarse en las religiones numinosas (Bueno, 1985) del neolítico el desarrollo de incipientes arqueas literarias, que en la cultura sumeria alcanzarían seguramente importantes manifestaciones. Pueden aducirse múltiples ejemplos, procedentes de tablillas de arcilla conservadas, en las que los dioses mesopotámicos encarnan numinosamente fuerzas de la naturaleza:


La inundación desenfrenada que nadie puede contener,
que estremece los cielos y hace temblar la tierra,
envuelve a la madre y al niño en un espantoso manto,
azota el verdor lujuriante de los cañaverales
y ahoga la cosecha en sazón.
Las aguas crecidas, horribles para la mirada humana,
la inundación todopoderosa, que rebasa los terraplenes
y siega los vigorosos árboles-mesu,
la frenética tempestad, que arranca y arrastra todas las cosas
en estruendosa confusión[1].


La arquea literaria alcanza su forma más sobresaliente en composiciones como Enuma Elish o el denominado Poema de Gilgamesh, entre otros ejemplos citables.

Toda arquea literaria remite al estado anterior a toda literatura primitiva o dogmática. Se trata siempre de materiales literarios limitados a fragmentos, extractos, enunciados declarativos, que no forman parte de un todo definido y delimitado. Son materiales literarios partitivos. Sería una suerte de «literatura» fragmentaria, tanto oral como escrita. La arquea se basa siempre en fragmentos que remiten o postulan un todo inexistente en sí mismo, y que incluso pudo no haber existido nunca como totalidad.

La obra de Homero, junto con la de Hesíodo, supone la disolución definitiva de la arquea literaria como figura embrionaria o germinal de la literatura, tal como hoy la concebimos. Consideramos, además, que la literatura es una creación racional humana, de constitución genuinamente helénica, que surge en su configuración esencial a lo largo de los diez siglos anteriores a nuestra Era, en una geografía no intervenida por Yahvéh. La literatura brota, lejos de todo Dios veterotestamentario, en la Grecia clásica. El nacimiento consolidado de la literatura está indisolublemente unido al aticismo y al clasicismo helénicos.


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NOTAS

[1] Tomo la cita de Mosterín (2006: 95), quien a su vez la toma de Frankfort (1949: 139).






Información complementaria


⸙ Referencia bibliográfica de esta entrada

  • MAESTRO, Jesús G. (2017-2022), «La arquea literaria», Crítica de la razón literaria: una Teoría de la Literatura científica, crítica y dialéctica. Tratado de investigación científica, crítica y dialéctica sobre los fundamentos, desarrollos y posibilidades del conocimiento racionalista de la literatura, Editorial Academia del Hispanismo (IV, 1.1), edición digital en <https://bit.ly/3BTO4GW> (01.12.2022).


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Jesús G. Maestro