III, 1.3.2.1 - Doxografía y literatura

 

Crítica de la razón literaria
 
Una Teoría de la Literatura científica, crítica y dialéctica

Tratado de investigación científica, crítica y dialéctica sobre los fundamentos, desarrollos y posibilidades 
del conocimiento racionalista de la literatura 

Editorial Academia del Hispanismo, 2017-2022. 
Décima edición digital definitiva. 
ISBN 978-84-17696-58-0

Jesús G. Maestro
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Índices





Doxografía y literatura


Referencia III, 1.3.2.1

 

Jesús G. Maestro, Crítica de la razón literaria

En relación la literatura y la Teoría de la Literatura, doxografía es todo saber o conocimiento, tanto de datos como de ideas, que resulta referido, situado o aislado acríticamente en un pasado histórico, o en un presente descriptivo irrelevante como tal presente. En el ámbito de la literatura, conduce a interpretaciones insulares, históricas, acríticas, ajenas al presente, distantes de toda incidencia en el mundo contemporáneo. Es un saber acerca de los textos de cualesquiera autores ―Homero, Rabelais, Goethe o Pessoa―, desarrollado completamente al margen de su valor crítico en el espacio contemporáneo del intérprete. Doxografía literaria será, pues, toda interpretación acrítica que se haga de los materiales literarios. 

El comentario doxográfico fosiliza el valor de la literatura, lo reduce a la expresión arqueológica de un mundo pretérito, históricamente consumido y críticamente clausurado. En este sentido, la Teoría de la Literatura no debe quedar reducida, a través de la crítica literaria, a una descripción históricamente clausurada y acríticamente inerte de la literatura ni de sus métodos de interpretación. La historia de las teorías literarias conforma el cuerpo doctrinal de la Teoría de la Literatura, históricamente reconocido, y que se constituye en una disciplina histórica y filológica cuyo fin es el de interpretar, analizar, comparar, etc., los textos de las obras consideradas como literarias, así como sus autores, lectores e intérpretes o transductores. 

El uso históricamente cerrado de la teoría literaria es una doxografía, es decir, un análisis filológico, comentado, hermenéutico, pero aislacionista y anestesiado, diríamos incluso que sedado y domesticado, de los textos literarios. En el mejor de los casos puede llegar a ser una exposición histórica de los contenidos de la literatura, que reduce con frecuencia la Historia a una «base de datos». Así desarrollada, la crítica literaria es una rapsodia o recitativo doxográfico. 

En su aplicación a los materiales literarios, esta doxografía sería una suerte de filología o hermenéutica de los textos ―a ellos quedan reducidas la pluralidad, exterioridad y codeterminación de la totalidad de los materiales literarios― en que se codifican las emociones, ideas, conceptos, a veces también doctrinas, de autores e intérpretes del pasado. Sin embargo, el saber literario no puede limitarse acríticamente a un saber doxográfico, porque la literatura es un discurso superior e irreductible a este tipo de conocimientos acríticos y pretéritos. 

La literatura no es un fósil. No es tampoco un material que haya que mitigar o domesticar para convertirlo en un producto acrítico, e ideológicamente digestivo ante tales o cuales sociedades y movimientos históricos. Por eso el saber literario es un saber acerca del presente y desde el presente. Es un saber de «segundo grado», porque presupone la existencia de saberes previos, de «primer grado» (poética, filología, lingüística, retórica, ecdótica...). 

Estos saberes previos constituyen un estado de las disciplinas literarias o ciencias categoriales suficientemente desarrollado para que la Teoría de la Literatura pueda constituirse como una ciencia definida capaz de interpretar desde ellos los materiales de la literatura. 

La Teoría de la Literatura no es un amor a la literatura, ni nada de eso, sino un saber sustantivo, un saber en sí mismo, un conocimiento científico de naturaleza crítica y dialéctica. El saber literario es siempre un saber contra alguien, un saber que nace y crece del conflicto dialéctico. Las ideas que interpretan la literatura surgen del conflicto dialéctico entre los diferentes conceptos que proporcionan las disciplinas literarias. Los conceptos son resultado de las ciencias, y definen categorialmente campos científicos determinados; por su parte, las ideas son siempre objeto de una filosofía. 

En las universidades europeas persiste, con insistencia cada vez mayor, el cultivo de géneros de investigación filológico-doxográficos, completamente desconectados de la literatura inmersa en los problemas del mundo contemporáneo, mientras que en las universidades americanas dominan los géneros de interpretación política completamente desconectados de la literatura, pero estrechamente vinculados a creencias, etnias e ideologías blindadas por las leyes civiles, penales, y siempre intimidatorias, de lo políticamente correcto. Disponer de conocimientos literarios no equivale a saber interpretar los materiales literarios. Lo primero se llama doxografía; lo segundo, capacidad para ejercer la crítica literaria en términos científicos y dialécticos, es decir, en contra de los discursos ideológicos dominantes, que han de ser desmantelados y desautorizados desde criterios científicos, y en contra de los discursos morales «políticamente correctos» (como se ha dado en llamar), los cuales han de ser a su vez igualmente desmitificados desde una dialéctica que demuestre su incompatibilidad con otros discursos morales, o incluso éticos[1]

La doxografía es, en suma, el procedimiento más eficaz para disolver, reducir o jibarizar todo contenido crítico que pueda objetivarse en el ejercicio de la interpretación literaria. Es la forma de escritura preferida por los cobardes y por los colaboracionistas. Aunque estos últimos siempre disponen de otra preferencia más eficaz: la crítica ideológica, dignificada bajo el mítico marbete del compromiso. Ocurre con frecuencia: los intelectuales, antes que estar comprometidos con la verdad y la crítica, son simples colaboracionistas del poder.

 


NOTAS

[1] Para un enfoque dialéctico entre ética y moral, como términos disidentes, y con frecuencia incompatibles entre sí, vid. cap. sobre Moral y literatura (I, 1.3.2.3). Una exposición global de esta dialéctica puede verse detalladamente en Bueno (1996).






Información complementaria


⸙ Referencia bibliográfica de esta entrada

  • MAESTRO, Jesús G. (2017-2022), «Doxografía y literatura», Crítica de la razón literaria: una Teoría de la Literatura científica, crítica y dialéctica. Tratado de investigación científica, crítica y dialéctica sobre los fundamentos, desarrollos y posibilidades del conocimiento racionalista de la literatura, Editorial Academia del Hispanismo (III, 1.3.2.1), edición digital en <https://bit.ly/3BTO4GW> (01.12.2022).


⸙ Bibliografía completa de la Crítica de la razón literaria