VI, 14.25 - Género y sexo


Crítica de la razón literaria
 
Una Teoría de la Literatura científica, crítica y dialéctica

Tratado de investigación científica, crítica y dialéctica sobre los fundamentos, desarrollos y posibilidades 
del conocimiento racionalista de la literatura 

Editorial Academia del Hispanismo, 2017-2022. 
Décima edición digital definitiva. 
ISBN 978-84-17696-58-0

Jesús G. Maestro
__________________________________________________________________________________


Índices





Género y sexo


Referencia VI, 14.25


Crítica de la razón literaria Jesús G. Maestro

Para una mente posmoderna, la palabra género —estimulada tanto oral como gráficamente por el inglés gender— será, casi en exclusiva, una invitación para pensar en el sexo. 

Por si acaso —pues todo puede suceder—, advierto al lector que aún no se haya apercibido de que este libro, la Crítica de la razón literaria, se refiere al género literario (III, 7) como conjunto de propiedades características de determinados tipos o clases de textos literarios. Es decir, no me refiero al género como término de importación angloamericana e imperialista (gender) para apelar eufemísticamente al sexo de los seres humanos.

El caso de la palabra género, tan frecuente en los títulos de casi todos los libros que hoy se publican, so capa de teoría literaria, sobre cualquier cosa, es singularmente simpático. Penetra en español por influencia del inglés, donde casi siempre funciona como un eufemismo puritano para evitar llamar al sexo por su nombre, hecho que, a lo que parece, puede poner nerviosa a más de una persona. De ahí que se use en español para hablar de «violencia de género», cuando en realidad esta expresión designa un hecho que sólo puede llamarse realmente violencia contra la mujer (tema por cierto condenado en la tradición literaria española desde el Cantar de mio Cid, cuya trama pivota precisamente en el maltrato que los infantes de Carrión infligen en las hijas del Cid, doña Elvira y doña Sol. El patriarcado castigaba con la pena capital el maltrato y la afrenta a una mujer.

En principio, género es una categoría que la filosofía usa para designar un conjunto de elementos que comparten características comunes. Lingüísticamente hablando, el género es, en principio, una categoría de orden gramatical. A nadie se le ocurre hablar, por ejemplo, de la violencia del número, singular o plural, que es también otra categoría gramatical, etc. Del mismo modo que nadie habla habitualmente de la «violencia» de los fonemas, de los sufijos o de la paragoge.

Un caso más simpático aún, y completamente grotesco, relacionado con el género, es el de la impronunciable arroba cibernética, que algunas personas, bien desde la ideología feminista, bien desde el complejo intimidatorio que les causan tales ideologías gremiales, usan con frecuencia para referirse a sus «estimad@s amig@s», por ejemplo. En tales contextos, la impronunciable arroba no identifica ningún género gramatical, ni ninguna igualdad de sexos (incluso gráficamente la O masculina y superlativa domina y envuelve a la femenina y más disminuida a, según algunas insólitas interpretaciones): lo único que identifica esa arroba es la ortografía aberrante de quien escribe, pues desde ese momento queda retratado como un ideólogo gregario, el cual, lejos de ignorar las normas, cree desafiarlas imaginariamente, sirviéndose del idiolecto de un gremio autista frente a una realidad inderogable y efectivamente existente, el lenguaje hablado.

Haga cada cual lo que quiera, a causa de sus ansiedades ideológicas e intimidatorias, o como consecuencia de sus complejos personales e intimidados, pero sépase que es un hecho objetivo que el morfema «o» designa el género masculino singular, así como también el género neutro o no marcado, y el morfema «a» el femenino singular. Si @ fuera otro morfema de género, o como tal funcionara, sólo se me ocurre suponer que designaría lo hermafrodita singular, referente sin duda extraordinario y único, al que, modestamente, yo no conozco. Todavía. (Y con el que, los dioses mediante, no deseo identificarme, por mucha que sea la estimación con la que cualquier supuesto amigo pretenda retratarme en el encabezado cibernético de sus misivas colectivas y epicenas).

Las neolenguas son propias de totalitarismos, y de distopías como 1984 de George Orwell. Los totalitarismos afloran en la Historia en diferentes momentos. No es la primera vez que se manifiestan, ni será la última. Cuando se imponga el próximo totalitarismo, palabras como las mías estarán proscritas. Entre tanto, todavía disponemos de libertad para escribirlas y publicarlas. 

¿Qué cabe esperar de profesores de Universidad, profesores incluso de lengua española, filólogos, que se expresan oficialmente, en sus documentos y notificaciones, en los siguientes términos? Cito literalmente: «Estimadxs directorxs (sic) de departamento y coordinadorxs (sic) de grado: Rogamos que enviéis a lxs membrxs (sic) de los departamentos que coordináis y al estudiantado la siguiente información, etc.». Ante la adopción oficial de esta ortografía aberrante, propia además de un lenguaje fonéticamente impronunciable, que sólo puede sobrevivir en los documentos escritos y enviados entre los miembros de un tercer mundo lingüístico, y que para mayor paradoja y desvergüenza son profesores de lenguas, literaturas y filologías, ante tal aberración ortográfica, me pregunto, ¿qué formación cabe esperar de los alumnos respecto a su futuro personal y profesional? Cuando el gato va a sus devociones, bailan los ratones... Y menudas devociones, las de estos felinos...

Es de una ingenuidad manifiesta y patética que una Universidad ―sujeta desde la reforma de Bolonia al logro de una relación profesionalizada con la empresa, a fin de colocar laboralmente a sus graduados (antes licenciados)― eduque a sus pupilos bajo los imperativos de un idealismo tan patológico que, ante cualquier realidad empresarial, el resultado es el rechazo más inmediato.

Con este tipo de formas de proceder, la Universidad no sólo se aleja del mundo empresarial y laboral al que debe enviar debidamente formados a sus estudiantes, sino que incluso los prepara para el fracaso. El éxito no se escribe de forma patológica.

La Universidad desconoce completamente la realidad del mundo al que se enfrenta y que la mantiene cada día más inerte, necrótica y baldía. Empeñada en imponer una visión falsa de las cosas, un lenguaje irreal y unas ideologías autistas que más allá de su enajenado hábitat resultan imposibles de reproducir, lo que ofrece actualmente a sus alumnos es una formación profesional incompatible con la realidad laboral a la que esa población joven ha de enfrentarse.

Pero este no es el problema del profesorado funcionario, que con frecuencia no dispone de la menor experiencia laboral en el mundo privado, ni tampoco de conocimientos ni de competencias profesionales, y aún menos financieras, en ningún campo empresarial. He dicho muchas veces que en la Universidad trabaja el que no sirve para otra cosa.

La gravedad del problema reside en que muchos profesores de Universidad, además de no servir para otra cosa, ni siquiera trabajan para garantizar el éxito de sus alumnos, sino para programar irresponsablemente su fracaso laboral y también personal. Porque la realidad destruye siempre, y sin contemplaciones, a quien no es compatible con ella. 

La realidad no puede competir con la ficción. Ni la ficción retar a la realidad. Cuidado con traicionar a una de las dos. Cuidado con suponer que el mundo real funciona como una Universidad.

 





Información complementaria


⸙ Referencia bibliográfica de esta entrada

  • MAESTRO, Jesús G. (2017-2022), «Género y sexo», Crítica de la razón literaria: una Teoría de la Literatura científica, crítica y dialéctica. Tratado de investigación científica, crítica y dialéctica sobre los fundamentos, desarrollos y posibilidades del conocimiento racionalista de la literatura, Editorial Academia del Hispanismo (VI, 14.25), edición digital en <https://bit.ly/3BTO4GW> (01.12.2022).


⸙ Bibliografía completa de la Crítica de la razón literaria



⸙ Glosario 



⸙ Antología de textos literarios

⸙ Capítulos relacionados


⸙ Enlaces recomendados 



⸙ Vídeos recomendados


Crítica a Prohibir la manzana y encontrar la serpiente
de Leyre Khial y Un Tío Blanco Hetero




Anatomía de La Regenta, 7. Álvaro Mesía:
el sexo sólo engaña cuando va mezclado con amor o dinero




*     *     *

 



Crítica de la razón literaria Jesús G. Maestro