Luis Cernuda
(Sevilla, 21 de septiembre de 1902 - Ciudad de México, 5 de noviembre de 1963)
Lamento y esperanza*
Soñábamos algunos cuando niños, caídosEn una vasta hora de ocio solitarioBajo la lámpara, ante las estampas de un libro,Con la revolución. Y vimos su ala fúlgidaPlegar como una mies los cuerpos poderosos.Jóvenes luego, el sueño quedó lejosDe un mundo donde desorden e injusticia,Hinchendo oscuramente las ávidas ciudades,Se alzaban hasta el aire absorto de los campos.Y en la revolución pensábamos: un marCuya ira azul tragase tanta fría miseria.El hombre es una nube de la que el sueño es viento.¿Quién podrá al pensamiento separarlo del sueño?Sabedlo bien vosotros, los que envidiéis mañanaEn la calma este soplo de muerte que nos llevaPisando entre ruinas un fango con rocío de sangre.Un continente de mercaderes y de histriones,Al acecho de este loco país, está esperandoQue vencido se hunda, solo ante su destino,Para arrancar jirones de su esplendor antiguo.Le alienta únicamente su propia gran historia dolorida.Si con dolor el alma se ha templado, es invencible;Pero, como el amor, debe el dolor ser mudo:No lo digáis, sufridlo en esperanza. Así este pueblo ilusoAgonizará antes, presa ya de la muerte,Y vedle luego abierto, rosa eterna en los mares.
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NOTAS
[*] Luis Cernuda (1962), «Lamento y esperanza» [1937], Desolación de la Quimera, Madrid, Cátedra, 2009, pp. 82-83. Edición de Luis Antonio de Villena.
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